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¿Necesita mi empresa cambiar de ERP?.

Ya sabemos que contar con un buen ERP facilita la organización de la empresa, agilizando y optimizando procesos lo que propiciará la rapidez en la toma de decisiones y ayudará al aumento de los beneficios, tan necesarios en estos tiempos en los que nos encontramos. Pero ¿Cómo podemos saber si nuestro ERP se ha quedado obsoleto y es el momento de cambiar? En este blog te lo contamos.

1. No cubre las necesidades funcionales de nuestro negocio.

Las empresas crecen y evolucionan y un ERP debe poder adaptarse a estos cambios. Tenemos muy claro que el cliente es nuestra prioridad y nuestro sistema de gestión debe estar preparado para darnos información clara y precisa que nos permita tomar decisiones rápidas. Es importante contar con un ERP que nos permita implementar las funcionalidades que necesitamos sin limitar o hipotecar el crecimiento o las necesidades futuras.

2. No recibe actualizaciones.

Una de las claves que nos indica que nuestro ERP se ha quedado atrás es cuando ya no diseñan nuevas versiones que incluyan nuevas funcionalidades o simplemente que adapten la aplicación a los cambios legislativos. El mundo empresarial está en constante cambio y nuestra solución debe poder adaptarse con nosotros lo más rápido posible. Además, debemos poder contar con un servicio que nos permita resolver dudas o incidencias ágilmente para que éstas no interrumpan nuestros procesos.

3. No permite enlazar con otras aplicaciones.

Encontrar una solución que gestione todos los ámbitos de la empresa (RRHH, Financiero, administrativo…) es prácticamente imposible, es por tanto importante que nuestro sistema de gestión permita exportar e importar datos fácilmente para poder optimizar procesos entre los distintos departamentos.

4. Los niveles de seguridad no son suficientes.

Hoy en día no se puede entender un ERP que carezca de unos niveles mínimos de seguridad que nos permitan proteger tanto de accesos indeseados, como de control y auditoría a manipulaciones. Es importante que nuestro sistema de gestión nos permita conocer qué usuarios realizaron qué movimientos, cuando lo hicieron y desde qué terminal se realizó.

El deseo de mejorar de manera continua debe ser una de nuestras principales estrategias, todo lo que se detiene o estanca está condenado al fracaso, por lo que es importante detectar el momento adecuado para realizar el cambio. Implantar un nuevo ERP es un proceso que requiere tiempo y dedicación, pero que, encontrando la solución adecuada, puede cambiar el rendimiento de la empresa.

Además, con la aprobación de la Ley Antifraude disponer de una aplicación que cumpla con las certificaciones y requerimiento legales y que se mantenga actualizada con los últimos cambios legislativos se ha convertido en una obligación impuesta tanto para los proveedores de software como para todas los autónomos y empresas.

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